La cruz

Sal 22:1  Un grito de angustia y un canto de alabanza
  Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
 ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?
Sal 22:2  Dios mío, clamo de día, y no respondes;
 Y de noche, y no hay para mí reposo.
Sal 22:3  Pero tú eres santo,
 Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.
Sal 22:4  En ti esperaron nuestros padres;
 Esperaron, y tú los libraste.
Sal 22:5  Clamaron a ti, y fueron librados;
 Confiaron en ti, y no fueron avergonzados.
Sal 22:6  Mas yo soy gusano, y no hombre;
 Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.
Sal 22:7  Todos los que me ven me escarnecen;
 Estiran la boca, menean la cabeza,(B) diciendo:
Sal 22:8  Se encomendó a Jehová; líbrele él;

 

Mar 15:21  Y obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, a que le llevase la cruz.
Mar 15:22  Y le llevaron a un lugar llamado Gólgota, que traducido es: Lugar de la Calavera.
Mar 15:23  Y le dieron a beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó.
Mar 15:24  Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes sobre ellos para ver qué se llevaría cada uno.
Mar 15:25  Era la hora tercera cuando le crucificaron.
Mar 15:26  Y el título escrito de su causa era: EL REY DE LOS JUDÍOS.
Mar 15:27  Crucificaron también con él a dos ladrones, uno a su derecha, y el otro a su izquierda.
Mar 15:28  Y se cumplió la Escritura que dice: Y fue contado con los inicuos.
Mar 15:29  Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza y diciendo: ¡Bah! tú que derribas el templo de Dios, y en tres días lo reedificas,
Mar 15:30  sálvate a ti mismo, y desciende de la cruz.
Mar 15:31  De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciendo, se decían unos a otros, con los escribas: A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar. 

Sal 22:12  Me han rodeado muchos toros;
 Fuertes toros de Basán me han cercado.
Sal 22:13  Abrieron sobre mí su boca
 Como león rapaz y rugiente.
Sal 22:14  He sido derramado como aguas,
 Y todos mis huesos se descoyuntaron;
 Mi corazón fue como cera,
 Derritiéndose en medio de mis entrañas.
Sal 22:15  Como un tiesto se secó mi vigor,
 Y mi lengua se pegó a mi paladar,
 Y me has puesto en el polvo de la muerte.
Sal 22:16  Porque perros me han rodeado;
 Me ha cercado cuadrilla de malignos;
 Horadaron mis manos y mis pies.
Sal 22:17  Contar puedo todos mis huesos;
 Entre tanto, ellos me miran y me observan.
Sal 22:18  Repartieron entre sí mis vestidos,
 Y sobre mi ropa echaron suertes.

Mar 15:32  El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos. También los que estaban crucificados con él le injuriaban.
Mar 15:33  Cuando vino la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.
Mar 15:34  Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
Mar 15:35  Y algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: Mirad, llama a Elías.
Mar 15:36  Y corrió uno, y empapando una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber, diciendo: Dejad, veamos si viene Elías a bajarle.
Mar 15:37  Mas Jesús, dando una gran voz, expiró.
Mar 15:38  Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.
Mar 15:39  Y el centurión que estaba frente a él, viendo que después de clamar había expirado así, dijo: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios.
Mar 15:40  También había algunas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé,
Mar 15:41  quienes, cuando él estaba en Galilea, le seguían y le servían; y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén. 

 

1Pe 1:17  Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación;
1Pe 1:18  sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata,
1Pe 1:19  sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,
1Pe 1:20  ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,
1Pe 1:21  y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios.



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