Santa cena 24-08-2025

 Sal 69:1  Un grito de angustia
  Sálvame, oh Dios,  Porque las aguas han entrado hasta el alma. 
Sal 69:2  Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie; 
 He venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado. 
Sal 69:3  Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; 
 Han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios. 
Sal 69:4  Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa;(A) 
 Se han hecho poderosos mis enemigos, los que me destruyen sin tener por qué. 
 ¿Y he de pagar lo que no robé? 
Sal 69:5  Dios, tú conoces mi insensatez, 
 Y mis pecados no te son ocultos. 
Sal 69:6  No sean avergonzados por causa mía los que en ti confían, oh Señor Jehová de los ejércitos; 
 No sean confundidos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel. 
Sal 69:7  Porque por amor de ti he sufrido afrenta; 
 Confusión ha cubierto mi rostro. 
Sal 69:8  Extraño he sido para mis hermanos, 
 Y desconocido para los hijos de mi madre. 
Sal 69:9  Porque me consumió el celo de tu casa;
 Y los denuestos de los que te vituperaban cayeron sobre mí.
Sal 69:10  Lloré afligiendo con ayuno mi alma, 
 Y esto me ha sido por afrenta. 
Sal 69:11  Puse además cilicio por mi vestido, 
 Y vine a serles por proverbio. 
Sal 69:12  Hablaban contra mí los que se sentaban a la puerta, 
 Y me zaherían en sus canciones los bebedores. 
Sal 69:13  Pero yo a ti oraba, oh Jehová, al tiempo de tu buena voluntad; 
 Oh Dios, por la abundancia de tu misericordia, 
 Por la verdad de tu salvación, escúchame. 

Sal 69:20  El escarnio ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado. 
 Esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo; 
 Y consoladores, y ninguno hallé. 
Sal 69:21  Me pusieron además hiel por comida, 
 Y en mi sed me dieron a beber vinagre.


Mat 27:32  Cuando salían, hallaron a un hombre de Cirene que se llamaba Simón; a éste obligaron a que llevase la cruz. 
Mat 27:33  Y cuando llegaron a un lugar llamado Gólgota, que significa: Lugar de la Calavera, 
Mat 27:34  le dieron a beber vinagre mezclado con hiel; pero después de haberlo probado, no quiso beberlo. 
Mat 27:35  Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliese lo dicho por el profeta: Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. 
Mat 27:36  Y sentados le guardaban allí. 
Mat 27:37  Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESÚS, EL REY DE LOS JUDÍOS. 
Mat 27:38  Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha, y otro a la izquierda. 
Mat 27:39  Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza, 
Mat 27:40  y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. 
Mat 27:41  De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían: 
Mat 27:42  A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. 
Mat 27:43  Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios. 
Mat 27:44  Lo mismo le injuriaban también los ladrones que estaban crucificados con él. 
Mat 27:45  Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. 
Mat 27:46  Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? 
Mat 27:47  Algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: A Elías llama éste. 
Mat 27:48  Y al instante, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la empapó de vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber.
Mat 27:49  Pero los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a librarle. 
Mat 27:50  Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. 
Mat 27:51  Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; 

Heb 7:22  Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto. 
Heb 7:23  Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar; 
Heb 7:24  mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable; 
Heb 7:25  por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. 
Heb 7:26  Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; 
Heb 7:27  que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo


Comentarios

Entradas más populares de este blog

28-09-2025

Por nosotros lo hizo pecado 14-09-2025